SANTIAGO DE NUEVA EXTREMADURA, su construcción en antiguo poblado de Huechuraba.

PARROCHIA BEGUIN. Juan A , Santiago Octubre de 1995. Compilación M. Isabel Pavez R.

Complemento de Investigaciones por Juan Carlos Arellano Yevenes.

Santiago de Nueva Extremadura fue un asentamiento humano refundado en un valle extenso, de agradable clima, correspondiente al Maipo en su zona media, con buenos suelos, con agua suficiente, claramente aprovechada por los nativos, con sendos canales, y una extensa cantidad de senderos y veredas en todas direcciones.

Diversos estudios arqueológicos y antropológicos dan cuenta de la existencia de asentamientos de caseríos sub-urbanos agro-alfareros a fines de la época Neolítica.

En Santiago eran nueve caserios, todos esparcidos alrededor de Huechuraba entre los cuales podemos nombrar Huelén, Coyo, Guaycoches, Vitacura (de origen Inca), Apoquindo, Tobalaba, Nuñohue y Macul.

Todo esto se expresaba en un conjunto de más de 36 aldeas en diferentes partes de la Región Metropolitana según se muestra en croquis anexo.

Localidades pobladas indígenas, Siglo XVI, en territorio de la región metropolitana de Santiago. Fuente.: Leon Echaiz, 1975, op.cit.

A la llegada de los españoles, se puede estimar que, en el Valle Medio del Maipo, habitaban del orden de 10.000 habitantes de origen Picunche, Mapuche y Mitimae, viviendo en paz y buenas relaciones entre los diferentes asentamientos de los caciques que, en principio, tenían el mismo nombre que las localidades que habitan.

Es en esta forma que se detectan las primeras aldeas agro-alfareras en los años 180 A.C, dando una antiguedad de cerca de 2.175 años a la aldea de Huechuraba que hace de centro de la aglomeración donde se implementará el poblado de Santiago, que mucho después llegará a ser la Metrópolis de Santiago.

Más tarde, en 500 y 1.000 D.C, se establece una población de tipo agro-alfarero en esa misma situación con mayor número de habitantes, los que duran los 10.000 habitantes estimados. A la llegada de Diego de Almagro y Pedro de Valdivia, 1536 y 1541. Aunque los relatos de Jeronimo de Vivar, situarían en noviembre del año 1540 el arribo de Pedro de Valdivia y sus hombres.

El camino que llaman de Chile y siempre se ha llamado, es el que viene de
Aconcagua y Colina que desciende al valle de Guachuraba como del
consta y parece por haber entrado por él la primera gente española que vino a descubrir este reino con el capitán don Diego de
Almagro primer descubridor de él y que asimismo entró por él gobernador don Pedro de Valdivia con la gente que trajo al descubrimiento y población de este reino».

Los Incas dominaban nuestro territorio hasta el Maule a la época de la conquista del Perú por Pizarro(1524). Las tropas de aquellos monarcas, que se decían hijos del sol y de la luna sin embargo eran tan obscuros de color, como un eclipse solar, no llegaban al valle central que atravesaba el rio Mapocho, andando al acaso por entre tupidos bosques y las cultivadas y verdes llanuras, sino que su ruta era señalada por un antiquísimo camino abierto por aquellos o por los naturales del suelo, y el cual, bajando de la cordillera central hasta Putaendo en Aconcagua, seguía al sur, dejando al poniente el cerro que los españoles denominaron «Pan de Azúcar» por su figura y después de hacer una extensa curva al este, llegaba a las rucas del cacique Huechuraba inclinándose al occidente desde cuyo último punto continuaba en línea recta al río mencionado. Según los documentos aludidos quedaban al oriente de este camino el cerrito de Huechuraba, que los españoles llamaron Monserrate y que hoy denominamos «Cerro Blanco», y también el lugar del Salto, Chicureo, Colina y otros.

(Copia de una declaración jurada que do en 1613 el capitán don Juan Ortiz de Cárdenas).

Fuentes:

MADRID G. de GRANDMAISON, Jacqueline, Ocupación indígena en el valle superior del Rio Maipo,

Región Metropolitana Chile, Departamento de Ciencias Antropológicas y Arqueológicas de la Facultad

de Ciencias Huranas de la Universidad de Chile, Santiago de Chile, 1977, 409 pags. ilustradas.

LEON ECHAIZ, René, Fisioria de Santiago, Editor Municipalidad de Santiago, imprenta Neupert,

Santiago de Chile, 1975, 2 tomos.

INSTITUTO GEOGRAFICO MILITAR – CHILE, Geografia de Chile: Geografia de la Región

Metropolitana de Santiago, 1986, 294 págs. ilustradas, p. p. 73-77.

AMUNATEGUI, Domingo, Las encomiendas indigenas en Chile, Santiago de Chile, 1909, 2 Tomos, y

GONGORA, Mario, Origenes de los inquilinos en Chile Central, ICIRA, Santiago de Chile, 1974,

citados por Instituto Geográfico Militar, 1986, op. cit.

PARROCHIA BEGUIN. Juan A , Santiago Octubre de 1995. Compilación M. Isabel Pavez R.

ARELLANO YEVENES, Juan Carlos, Historias Perdidas de la Zona Norte de Santiago, Valparaíso Chile, 2020.

Los 200 años del libro de Maria Graham,”Diario de mi residencia en Chile”.

Este año se cumplen 200 años de la publicación del libro “Diario de mi residencia en Chile” de la célebre escritora ilustradora Inglesa María Graham, que visto nuestro Chile y relató sus hermosos parajes, en un capítulo en especial habla sobre la zona norte de Santiago.

Acá le dejamos un extracto sobre el salto de agua de Conchali actual Huechuraba

Los que han visto las Cascatelle de Tívoli han visto lo único que yo recuerdo comparable con esto; pero aquí no hay casa rústica de Mecenas que corone la cima del monte.
Los araucanos, bien conocedores de esta disposición
de la comarca, abrieron canales por las rocas de granito, desde el Mapocho hasta los bordes del precipicio, y aprovecharon la pendiente natural del terreno para arrojar una
considerable masa de agua desde el río hasta el valle de abajo, que cortan numerosos canales; y los campos regados
de esta manera son los más fértiles de los que rodean Santiago.

Las imágenes:

La primera imagen corresponde a la ilustración que realizó María Graham sobre el salto de agua, en lo que es actualmente la pirámide y ciudad empresarial, luego las dos siguientes fotografías, muestran cómo está este idílico paraje de esa icónica imagen del año 1822. Para finalizar, fotografía actual de Tovoli Italia, el lugar con el cual fue comparado nuestro salto de agua y sus canales.
Un ejemplo de cómo hemos manejado nuestro patrimonio y cómo se respeta el patrimonio en otras latitudes.

Juan Carlos Arellano Yevenes

Investigador histórico.

La importancia de las acequias precolombinas Huechuraba y Quilicura.

La importancia de las acequias de Huechuraba y Quilicura, dos acequias precolombinas que nacían del salto que está en el portezuelo, y que desde el año 1818 le llamamos La Pirámide,. Nótese que este salto formaba una gran Laguna, que hoy conocemos desde el año 1997 como ciudad empresarial, de ahí corrían y corren todavía en estas acequias, recorriendo todo lo ancho de la actual comuna de Huechuraba hasta llegar a Quilicura. Los planos y croquis que se adjuntan, muestran el recorrido original, a esto hay que sumar que estas acequias madres, alimentaban otros canales interiores como las cruces como se le llamó en la colonia, luego en la independencia fue conocida como la Pólvora y en la actualidad Los Choros por Huechuraba y las Cruces por Quilicura, estos canales en el momento del periodo colonial, en especial en el siglo 18, sumergieron bajo el agua a rinconada el salto y gran parte de Quilicura, dejando tesoros precolombinos sumergidos bajo el agua y luego bajo lodo y tierra. Solo en los últimos 30 años se han desenterrado cementerios y restos precolombinos en estos lugares, todo en medida que se han levantado viviendas y empresas en este sector.

Fuentes:

Rubén Stehberg 2021, Mapocho Incaico Central. Santiago, Museo Nacional de Historia natural.

Juan Carlos Arellano Yevenes 2020, Historias perdidas de la zona norte de Santiago. Valparaiso Ediciones Caronte.

Huerta García, T. 1862: Relacion de la inundacion que hizo el rio Mapocho de la ciudad de Santiago de Chile en el Monasterio de Carmelitas, titular de San Rafael, el dia 16 de julio de 1783. Santiago (Chile), Imprenta del Ferrocarril.

Dr. T Mostardi-Fioretti y Pedro L de La Cuadra, 1863 por la facultad de matemáticas de La U de Chile, publicación se llama Hidrografía. desecación de las Vegas en Chile.

Canal los Choros #Huechuraba

¿Sabias que el canal los choros recibe su nombre porque de el se extraían este peculiar mejillón?

Son llamados mejillones o choros de agua dulce y existen muchas especies. En Chile una especie de mejillón de agua dulce es Diplodon chilensis, una especie nativa que en nuestro país se distribuye desde el norte de Chile hasta Tierra del Fuego y también en la vecina Argentina.
Habitan en ríos, arroyos y lagos y lagunas, siendo mas abundantes en estas últimas, en lechos arenosos o lodosos.
Son organismos filtradores que obtienen su alimento de las partículas en suspensión en el agua

El canal los Choros de Huechuraba, también subsistían peces y eran visitadas por diversas especien de aves. De su flora endémica descrita por afamados naturalistas chilenos y extranjeros, casi todo se ha perdido, en gran media a construcciones inmobiliarias , en especial el sector Lomas del Carmen, proyecto que interrumpió el cause del agua en dos lugares. Muchas aves todavía se ven en las plazas y patios de casas cercanas al canal, desorientadas o lo más probable confundidas por no encontrar el lugar que hasta solo algunos años podían convivir.
Hoy este canal, que adema cómo contábamos hace unas semanas, tiene origen precolombino y fue clave en el proceso de la independencia de Chile, el canal está en riesgo de desaparecer, hay un proyecto de soterrar el canal, ni siquiera están barajando de ver una solución verde para el lugar, pues equívocamente lo catalogan como un colector de aguas lluvias.

Ademas este canal surte de agua al humedal las cruces en la comuna de #Quilicura

Favor difundir y estar atentos a la participación ciudadana que requiere este proyecto.

Reportaje el Megaterio de Conchalí- Huechuraba

Estimadas y estimados, tengo el agrado de entregarles mini reportaje que realizamos con la colaboración del museo nacional de historia natural y el ministerio de cultura.

Luego de 55 años podrán ver cómo están conservados los fósiles de la
Megafauna prehistórica, encontrada en Conchalí actual comuna de Huechuraba, en los años 1966 y 1968.

Museo Nacional de Historia Natural de Chile
Consejo de Monumentos Nacionales

https://youtu.be/33NY7tEudlI

Historia: la exhumación de los hermanos Carrera

El curioso viaje de los féretros, de Mendoza a Santiago, en 1828.

En abril de 1828, una comisión encabezada por el coronel Juan Antonio Cotapos, José Paciente de la Sota, el joven Pío Valdez y el cónsul de Chile en Mendoza, Domingo Godoy partieron desde Santiago de Chile con rumbo a nuestra provincia.

Pío Valdez era hijo de Javiera Carrera- hermana de los desdichados caudillos – y llevaba en sus manos un decreto nacional promulgado por la Convención Constituyente de ese año en donde proponía la repatriación de los restos de José Miguel, Luis y Juan José Carrera quienes fueron ajusticiados en 1818 y 1821 en la plaza mayor de nuestra ciudad, para luego ser enterrados en el campo santo de pobres y ausentes del convento de la Caridad.

Después de 15 días de viaje por el camino cordillerano de la Cumbre -hoy ruta internacional 7- la comisión llegó a la ciudad y fueron atendidos por el entonces gobernador Juan Corvalán.

En aquel momento, el país estaba envuelto en una guerra contra Brasil y tenía además importantes conflictos internos. Por eso, el gobernador Corvalán comprendió la importancia que tenía aceptar la repatriación de los chilenos y dio la orden de exhumar los cuerpos.

La comisión encabezada por Pío Valdez decidió llevarse sus exequias lo más rápido posible para que no se cerrara el paso de la cordillera por las posibles nevadas que comenzaban a caer para esa fecha. A los pocos días de estar alojados en la casa del Cónsul chileno Godoy, procedieron con su cometido y para el día 19 por la mañana, los tres llegaron al cementerio de la Caridad.

Se le preguntó al sepulturero llamado «Tomasito» en donde estaban enterrados y éste señaló el lugar. Luego se puso a exhumar los huesos de Luis, Juan José y Miguel que estaban junto a sus dos compañeros de patíbulo al coronel Felipe Álvarez y el cabo Monroy.

A Miguel Carrera se lo reconoció por uno de los comisionado que sabía que tenía un diente de oro que se había colocado en Estados Unidos. Fueron puestos en sus respectivos ataúdes y llevados hacia el convento de San Francisco.

Por la tarde del 19 de abril de 1828, en la iglesia de San Francisco -ex Jesuitas- se realizó una ceremonia para rendir los honores correspondiente a los Carrera.

Al día siguiente, los comisionados partieron con los restos en dirección a Villavicencio en donde harían la primera posta. Después de varios días de viaje, fueron sorprendidos por una gran nevada en medio de la cordillera en donde el edecán José Paciente de la Sota casi pierde la vida.

Por la tarde del 3 de mayo, por intermedio de un mensajero, se dio aviso a Santiago que los restos habían llegado a la chacra de las Palmillas y desde Santiago, un piquete de la artillería del ejército dio una salva de 21 cañonazos para comunicar a toda la población de este acontecimiento. Al día siguiente las exequias fueron depositadas en el templo del Carmen para su posterior funeral.

Después de un mes, se realizó el traslado del templo del Carmen a la iglesia de la Compañía. Al mediodía del 13 de junio de 1828, se inició la ceremonia fúnebre con un disparo de salva desde el fuerte de Santa Lucía. Miles de ciudadanos chilenos acudieron a este acontecimiento.

En el cortejo fúnebre se encontraba el hijo de José Miguel de solo 7 años y su tía Javiera quienes marcharon detrás de carruaje que era llevado a pie por 30 soldados y más atrás de los funcionarios, lo acompañaba un escuadrón de coraceros. Después, los restos fueron depositados en el templo de la Compañía.

Carlos Campana losandes.com.ar

El origen de la Quinta Bella y el oratorio de José Tomás Urmeneta

Inicia su actividad como empresario minero en 1831 cuando regresa a Chile después de permanecer algún tiempo en España y tres años en Inglaterra. En Londres, es testigo de los grandes cambios sociales y económicos que trae la Revolución Industrial y se deja influenciar por las virtudes burguesas como la racionalidad económica, el espíritu de empresa y la moralidad.

Después de varios ires y venires como empresario minero y de estar prácticamente en la quiebra, en octubre de 1852, Urmeneta da con una veta de cobre de buena ley en el “Pique de Tamaya”. Las grandes cantidades extraídas de cobre, su calidad y el alza del precio internacional producto de la guerra de Crimea, provocarían que en pocos años se convirtiera en el hombre más rico del país.

A partir de 1853 comienza a diversificar sus inversiones. En la minería se dedicó también a la extracción de oro, plata y carbón. Creó la Sociedad Chilena de Fundiciones y la Sociedad de Gas de Santiago. Como socio capitalista invirtió en la Fábrica de Tejas y Ladrillos, Molinos San Cristóbal; en préstamos a comerciantes; en sociedades anónimas como Ferrocarril del Sur; la Compañía Chilena de Seguros; y el Banco Nacional de Chile; en bienes raíces rurales y urbanos, convirtiéndose así, en uno de los empresarios más importantes de la segunda mitad del siglo XIX.

Su actividad política comenzó cuando fue elegido diputado propietario por Ovalle (1846-1849); integró la Comisión Permanente de Hacienda e Industria. Fue reelecto diputado propietario por Ovalle para el periodo 1849-1852, pero no concurrió. Posteriormente, para el periodo 1852-1855, fue electo como diputado propietario por Elqui. Formó parte de la Cámara de Senadores cuando fue elegido senador propietario para el periodo 1855-1864. En 1853 fue elegido consejero de Estado.

En 1871 se presenta como candidato a presidente de la República apoyado por radicales, liberales y nacionales, pero no tuvo éxito. Federico Errázuriz Zañartu ganó por 226 votos contra 58.

Patrimonio inmobiliario

A lo largo de los años Urmeneta invirtió en bienes raíces tanto para uso personal y familiar (mansiones, fundos y casa-quinta), como para negocio inmobiliario.

Las habitaciones particulares más destacadas son el Palacio Urmeneta (patrimonio que jamás podremos conocer) y la Quinta Bella, ambas propiedades ubicadas en Santiago y la hacienda de Limache, en la región de Valparaíso.

Por el año 1848, Urmeneta adquirió una casa en la calle Monjitas que servía especialmente para sus hijas que estudiaban en la capital y para cuando él andaba de visita. En 1853, se instaló definitivamente en Santiago y la casa se hizo pequeña para este hombre empresario y político, con una vida social intensa. Es por esto que compra la casa vecina, la reforma y la une con la antigua, convirtiéndola en una gran mansión. No conforme aún, en 1868 adquiere el paño posterior de las casas, se derrumba todo y se construye un palacio, encargado al arquitecto Manuel Aldunate y ejecutado por el constructor Eduardo Von Moltke. Las obras duraron hasta 1873 y el palacio fue ricamente ornamentado con vitrales, muebles, tapicerías, cristalería, pinturas, vajillas de plata, mármoles, etc. objetos que fueron traídos especialmente de Europa en un viaje realizado por Urmeneta. El palacio fue considerado como el más lujoso y solemne de toda Latinoamérica. Lamentablemente, como muchos edificios patrimoniales, el Palacio Urmeneta desapareció con el tiempo. En 1929 salió a remate y al no existir interesados en su compra, el edificio fue demolido.

La Quinta Bella y la hacienda de Limache también se destacaban por el lujo y refinamiento, estaban diseñadas y decoradas al más puro estilo de la burguesía inglesa. La distribución era hacia un lado el parque y el chateau y hacia el otro, la granja con los departamentos de administración y de cobranza.

En 1853, Urmeneta inicia la compra de varios terrenos en las afueras de Santiago, en el Llano de Santo Domingo (al Norte de Recoleta), los que para 1862 darían origen al famoso fundo Quinta Bella (también conocido como Quinta Urmeneta). Esta constaba de una mansión exquisitamente decorada, hermosos e imponentes jardines con flores diseñados por un jardinero italiano, fuentes de agua y un bosque con arboles exóticos que era admirado por los invitados.

En 1864 Urmeneta encarga al arquitecto Manuel Aldunate la construcción de un oratorio para la Quinta. Martina Barros de Orrego menciona al respecto “Recuerdo que en una ocasión nos convidó al estreno de la capilla en un Jueves Santo. Esta era pequeña y bonita en el exterior, pero no pudimos ver el altar y sus adornos interiores, porque estaba totalmente cubierta de colgaduras negras de duelo; sólo se veía delante del altar un gran crucifijo rodeado de altos candelabros con velas de cera encendidas, con esa luz mortecina que produce una impresión tan dolorosa. Entraba y salía alguna gente del vecindario rezando en alta voz y los inquilinos de los fundos de los alrededores, mientras en el púlpito un clérigo rezaba las Estaciones…“. (Recuerdos de mi Vida, 1942:98).

Cuando Urmeneta muere en 1878, su esposa es quien hereda la Quinta Bella, pero muchos años después, Martina Barros deja en evidencia que la propiedad perteneció a su hermano Manuel y que incluso habría muerto ahí.

Se sabe que en 1923 los terrenos fueron vendidos a la Casa de Orates, para implementar el proyecto de rehabilitación con el programa puertas abiertas y la ergoterapia, muy en boga en Europa desde el año 1920 y que también adquirieron el Fundo El Peral, donde se inauguró el Open Door en 1928.

En 1950 su destino cambia, los terrenos son comprados por la Corporación de la Vivienda y en 1952 se inaugura la Población Quinta Bella. 20 años después, la antigua Escuela Perú Nº 126 se instaló en esos terrenos. La capilla pertenecía a la escuela cuando fue declarada Monumento Histórico en 1994 por el Consejo de Monumentos Nacionales. Esta suerte corrió hasta el 2002, cuando la escuela se trasladó de lugar al fusionarse junto con la Escuela Rómulo Gallegos para formar parte de la Escuela de Puerto Rico.

Actualmente, pertenece a la Corporación Cultural de Recoleta y se espera conseguir, lo más pronto posible, los fondos para su restauración, aunque no se entiende qué pasó con los 500.000 millones que el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) habría otorgado a la comuna por el Programa de Reconstrucción Patrimonial y cuyas obras podrían haber concluido el 2012 .

Por más de 40 años y hasta el día de hoy sigue clausurada, se ha utilizado como depósito de materiales, ha sido saqueada, incluso las escaleras que permitían el acceso a las torres fueron robadas y la única imagen con la que se cuenta, fue rescatada por una vecina que, luego de 40 años, la devolvió y ya se encuentra restaurada y se espera su pronta exhibición.

Juan Carlos Arellano Yevenes

investigador histórico

Fuente iglesiaspatrimoniales.cl

El enfrentamiento de balmacedistas y congresistas en Huechuraba fue resuelto.

Fundo Santa Elena de Huechuraba, que según los relatos del ex alcalde de Conchalí en los años 50´s don Samuel Salas Mujica, en esos terrenos vivió un ex ministro de Balmaceda, y que en lo primero días de la guerra civil del año 1891, había puesto resistencia a un saqueó de fuerzas congresistas, luego de ese enfrentamiento, vivió en el fundo, el marino Policarpo Toro, quien no se quiso revelar contra el presidente Balmaceda. Con toda esa información, tenía que buscar el nombre de aquel misterioso ministro, tarea nada fácil, pero tenía un dato clave, el fundo Santa Elena en tiempos de la guerra civil le llamaban San José y el mismo dueño tenía un fundo colindante llamado Santa Margarita.

Entonces había que conocer la lista de ministros del último gabinete de Balmaceda y buscar quien de ellos había sido agricultor de Santiago y tenido familiares con el nombre José y Margarita.

Fue así que a través del libro Acusación Constitucional Contra el último Ministerio de La República José Manuel Balmaceda. 1891-1893 de Brian Loveman / Elizabeth Lira, con él logre llegar a los nombres de esos ministros, y para mi sorpresa, había un ministro agricultor de Santiago que tenía una hija llamada Margarita, el nombre de aquel ministro era José Miguel Valdés Carrera, él era nieto de don José Miguel Carrera Verdugo. Ahí descubrí que después del incidente en Huechuraba, él se asiló en la embajada de EE.UU y posteriormente se fue al exilio a Francia, donde falleció en el año 1898.

José Miguel Valdés Carrera era hijo de Javiera Carrera Fontecella, hija del prócer de la patria José Miguel Carrera, Javiera había contraído matrimonio en la parroquia el sagrario el 3 de mayo de 1835 con Javier Valdés Adúnate, al fallecer doña Javiera Carrera Fontecilla, don Javier Valdés contrajo matrimonio con Antonia Vergara Echevers hermana de José Francisco Vergara Echervers, dueños de Quilicura y Colina, además de fundar la ciudad de Viña del mar. José Francisco Vergara también había postulado a presiente de la república, compitiendo con José Manuel Balmaceda en el año 1886.

Volviendo al matrimonio Valdés Vergara, nació Ismael Valdés Vergara, quien sería acérrimo detractor del presiéntete Balmaceda, junto con Jorge Montt vecino del fundo el Olivo.

José Miguel Valdés Carrera.

En pocas palabras, José Miguel Valdés Carrea tenía a su hermanastro como su fiel opositor.

Y a su vecino Jorge Montt, posteriormente Ismael Valdés Vergara sería alcalde de Santiago en el año 1913.

Fuentes: Conchalí:Guardia-Parraguez-Peragallo. (1985). Conchali Apuntes Para Una Historia. Municipalidad de Conchalí.

Santigo:Armando de Ramón. (1999). Biografías de chilenos, 1876-1973. Santiago: Universidad Católica.

Santiago: Loveman – Lira (2004). Acusación Constitucional Contra el último Ministerio de La República José Manuel Balmaceda. 1891-1893. Editorial centro de investigaciones Diego Barros Arana.

Comunicación personal; Ana Maria Ried – Carrera Undurraga.